Hombre: Tú eres la razón por la que los hombres se enamoran.

Mujer: gracias. Y tú eres la razón por la cual las mujeres no lo hacen.

Hombre: Realmente me gustaría meterme en tus pantalones.

Mujer: No, gracias. Ya hay un gilipollas allí.

Hombre: ¿No nos hemos visto antes?

Mujer: Sí, soy la recepcionista de la Clínica de ETS.

Hombre: puedo entregarme a ti.

Mujer: Lo siento, generalmente no acepto regalos baratos.

Hombre: ¡Tu cara debe llamar la atención!

Mujer: ¡Y tu cara debe doblar algunos estómagos!

Hombre: Oye, vamos, ¡los dos estamos aquí en este bar por la misma razón!

Mujer: si! Para recoger algunas chicas!

Hombre: ¿Cómo te gustan tus huevos en la mañana?

Mujer: sin fertilizar.

Hombre: Si pudiera verte desnuda, moriría feliz.

Mujer: Si te viera desnuda, probablemente moriría de risa.

Hombre: Hola! ¿No fuimos a una cita una vez? ¿O fue dos veces?

Mujer: Quizás una vez. ¡Yo nunca cometo el mismo error dos veces!

Hombre: Bebé, ¡tu cuerpo es un país de las maravillas!

Mujer: Eso es gracioso, ¡porque el tuyo es un páramo!

Hombre: ¿Qué dirías si te pidiera que te casaras conmigo?

Mujer: nada. ¡No puedo hablar y reír al mismo tiempo!

Hombre: ¿No te he visto en algún lugar antes?

Mujer: Sí, por eso ya no voy allí.

Hombre: Hola niña, ¿tu lugar o el mío?

Mujer: Vuelves a la tuya y yo vuelvo a la mía.

Hombre: ¿Dónde has estado toda mi vida?

Mujer: lejos de ti.

Hombre: ¿Este asiento está ocupado?

Mujer: No, y el mío ya no lo será si te sientas.

Hombre: Hola, bebé, ¿cuál es tu signo?

Mujer: No entres.

Hombre: Entonces, ¿a qué te dedicas?

Mujer: soy una imitadora.

Hombre: Haré lo que sea necesario para complacerte.

Mujer: Ok, por favor, sal de mi vista.